Se forma y desde entonces nunca se detiene. Cuando lo hace... todo acaba. No obstante, durante todo ese tiempo vivimos sin pensarlo, vivimos sin sentirlo.
Pero podemos hacerlo: si cerramos los ojos y nos concentramos podemos sentir su trabajo constante. Podemos escuchar su eco: vive, vive, vive.
No sabemos si en él jueguen y luchen nuestras pasiones y padecimientos, pero la idea de un eterno retorno encuentra en él un primer símbolo. Una y otra hermosa vez la sangre regresa y vuelve a salir, una vez más corre y juega sana y ágilmente.
Mi corazón trabaja generosamente aún cuando lo olvido por años. Mi corazón trabaja generosamente aún cuando solo encuentra mi ingratitud.
Hoy cerraré los ojos y lo escucharé. Hoy cerraré los ojos para ver la magia de su tarea: los ciclos de vida que alimentan todo mi cuerpo, todo mi existir...
... veo energía que sale de mi pecho. Y siento una ola deliciosa que golpea suave, le da un agradable calor a todos mis músculos. Todo mi cuerpo parece crecer y se siente flotar. Una luz empieza a brillar y me envuelve al tiempo que gira suavemente. De pronto me pregunto, "eres libre, corazón? Lo soy yo? Tiene esto o algo sentido?"
Pero muy pronto me olvido de esas preguntas. Es ruido. Mi cuerpo sigue creciendo y flotando, la energía me sigue abrazando, y un eco: vive, vive, vuela... muchos sentidos empiezan a crecer
á é í ó ú ñ