De Nietzsche


Nietzsche es un autor auténticamente especial para muchos pensadores. En grados diversos, su influencia se hace notar en muchas obras hoy llamadas contemporáneas o post modernas, y es justo resaltar que sobre todo en las que resultan transcendentes. En grados diversos, también, ha sido y continúa siendo malinterpretado. Pero qué decimos? Acaso pretendemos decir que somos quienes poseen la interpretación correcta de Nietzsche? Quizás nos gustaría creer que sí, pero no importa. Asumiendo incluso que toda relación con el ser y los entes sea una interpretación, lo que nos importa es concretamente presentar un diálogo entre Nietzsche y nosotros que sea totalmente transparente e intenso para profundizar no sólo en lo que se dice de él, sino en lo que él mismo deja escrito.
Decir que Nietzsche es un autor muy malinterpretado podemos entenderlo como lo siguiente: una misma frase de Nietzsche la usan grupos de extrema izquierda como extrema derecha, otra misma idea la escuchamos proponiendo desde el amor más leal a los hombres hasta el desprecio más radical a ellos, tenemos a un Nietzsche nihilista e inmoral frente a otro que quiere construir una moral superior. Este fenómeno pasa con muchos otros autores e incluso con hechos (no solo históricos sino absolutamente actuales, así que debemos asumirlo como algo natural en nuestra especie). Sin embargo, para lo que nos incumbe, nuestra intención es revisar y discutir las ideas originales de este filosofo (entre animal y dios o las dos cosas) que amó profundamente la vida y nos regaló una obra enorme a pesar de tener las excusas suficientes para renegar y escribir desde el resentimiento (como tantos otros).
Para nosotros, Nietzsche es importante porque ha puesto mis ojos en profundidades que en solitario no hubiese podido o me hubiese demorado demasiado en comprender. Es muy posible que hubiese seguido explorando en otros rincones y mi genio se hubiese perdido en las babas con mocos de esos otros rincones, que arrastran sus falsos principios y se destinan a sí mismos a construir sobre arena. Además, la deuda con él es elemental debido a las originales y profundas perspectivas e ideas que él tuvo el valor de decir. Y no solo hay que admirarlo por su comprensión genial y su valentía, sino también por esa tenacidad y veracidad a la hora de enfrentarse a tantas dificultades como de su estado físico y a veces emocional, al rencor o desdén desde los otros y a la soledad,  al ambiente de rompecabezas e hipocresía de su tiempo (y por qué no el nuestro), por perseverar ante el desaliento que hubiese detenido a la mayoría. Nietzsche confió en la importancia de su obra y su legado. Ahora, gracias a eso, estamos acá listos para trabajar y darle movimiento y rumba a una enorme tarea.
Resulta de capital importancia decir otro punto más y así evitar dar un mensaje que no es correcto. Nietzsche merece ese respeto de nuestra parte por lo mencionado. Sin embargo, de ninguna manera vamos a afirmar o creemos si quiera que este autor sea el portador de la verdad y del camino adecuado. No. Conocemos la dificultad de leerlo y estamos de acuerdo en que su estilo mismo lo hace voluble de ser tratado de distintas maneras. Tampoco pensamos que todo lo que dice sea cierto o útil o siquiera positivo o como se quiera llamarlo. Nietzsche deja un mensaje que solo un estúpido podría negar: ¡Sean Creadores! Esto somos y queremos ser. Y a esto, sumado a sus otras propuestas, soy agradecido. Porque nos reunimos acá para crear, no lo que Nietzsche quiere, sino lo que queremos nosotros! Es nuestra visión, nuestro instinto, nuestra virtud la que quiere crear y la que va a crear un mundo para nosotros. Hemos sido aprendices y si superamos o no al maestro no importa porque lo que importa es nuestra obra, esa en la que pondremos nuestra vida porque en ella queremos vivir.
Querer discutir en profundidad e íntimamente con este autor obedece a un anhelo transcendental. Vemos en él a uno de los mayores genios y mártires de la humanidad y la naturaleza. Su obra merece elevarse a una altura tanto más justa debido a que es a partir de su comprensión lúcida y sincera de la vida ante la vida que podemos estar en una posición especial de nuestra historia y nuestro futuro. Así, confiamos en que vivimos entre el conocimiento y los recursos para emprender una de las tareas más transcendentales e importantes para nosotros mismos: asumir con valentía y amor lo siguiente: nuestro lugar en el mundo, nuestra relación con nuestra madre y hogar la naturaleza, nuestra propia naturaleza como especie (en lo que respecta a la materialidad de nuestra existencia como cuerpo y mente en unidad como al aspecto espiritual) y nuestra enorme pero hermosa responsabilidad como creadores y dominadores de casi todo lo que se pone en relación con nosotros.





 Entonces, a partir de las ideas fundamentales y visiones apasionadas (crudas pero veraces) que viven en la obra de Nietzsche y, ciertamente, junto a muchas otras de otros pensadores y desde nosotros mismos vamos a engendrar la obra maestra de nuestra especie. Nuestro anhelo transcendental junto a este momento especial excitan el potencial acumulado de toda historia. Hacer explotar ese majestuoso potencial es nuestra misión, de modo que nos regalemos a nosotros mismos, a nuestros hijos y nietos, a nuestros hermanos los demás animales y a nuestra madre naturaleza toda los principios, concepciones y acciones que le den a nuestra existencia un mejor sendero y destino para todos. Esto desea decir: los mejores estilos y experiencias y los mejores caminos que nos acerquen a todos a nuestros equilibrios, llenando la faz de la tierra de pueblos alegres y orgullosos, de individuos plenos y libres, de animales y paisajes sanos, en armonía.

Trabajaremos en esta obra majestuosa y disfrutaremos de cada paso y cada dolor. La guerra calentará nuestros corazones y nos llenará de sentido: es contra nosotros mismos, para que luchemos cada día por ser mejores y ayudemos a cada uno y a todos a ser mejores también. Habrá siempre una oportunidad para continuar, luchar y vivir hasta que cada uno de nosotros sea una estrella danzarina, hasta que cada uno de nosotros encuentre su vocación, su anhelo y desarrolle su máximo potencial. Por lo tanto, necesitamos de todos, y sobre todo de los mejores, para que los errores no duren y el ejemplo enseñe. La paz será un descanso merecido, justo y delicioso, un premio!, no una enfermedad. 

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