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lunes, 5 de septiembre de 2016

Nacimiento, vida y muerte de las estrellas

Documental de History Channel sobre la vida de las estrellas



Transcripción resumida del documental de History Channel sobre el nacimiento y muerte de las estrellas.
Esta entrada es una colaboración de Geno Figueroa.

Las estrellas son esferas luminosas de gas sobrecalentado con un tamaño mayor que cualquier planeta. Cada una de ellas tiene una historia que contar, un nacimiento traumático, una vida al límite. La estrella se forma en un primer momento gracias a la gravedad; después esta intenta aplastarla.  Su muerte sacude los cielos. Todo estalla creando un destello deslumbrante. Es la mayor explosión del universo.
Por qué todos los seres humanos deben su vida a la muerte de las estrellas.

Los pilares de la creación son un criadero estelar donde se desarrolla el proceso de formación de nuevas estrellas en las regiones centrales. Estos pilares forman parte de la nebulosa del Águila, una de las millones regiones de formación de las estrellas del universo.  Los pilares son altísimas nubes de polvo e hidrógeno. Este es el más abundante y ligero de los elementos periódicos y es la base de las estrellas.
Nebulosa Hélice
Dentro de una nebulosa agrupaciones de ese gas y de polvo se funden en nubes de menor  tamaño unidas por la gravedad. Esta es la fuerza que une las cosas, creando los planetas, las estrellas y las galaxias del universo. Es una de las principales fuerzas de la astronomía y su producto principal son las estrellas. Las estrellas son la unión de masa más básica creada por la gravedad. Cada nube que se contrae puede producir miles de estrellas.
Las nubes (extensiones de gas y polvo) dan sus primeros pasos bajo temperaturas terribles  menores a los 0 grados. Pero a medida que actúa la gravedad estas se fragmentan y se condensan y el calor comienza a aumentar. En unos pocos cientos de miles de años la nube gira hasta convertirse en un disco plano. La gravedad hace que el centro forme una esfera donde el calor asciende hasta superar el millón de grados. Este sistema brillante se llama Protoestrella.
Protoestrella
Después de millones de años el núcleo de hidrógeno se calienta hasta superar los 10 millones de grados. Entonces sucede algo increíble. El núcleo se calienta hasta tal punto que produce una explosión termonuclear. Significa que hay mucho calor y los átomos pequeños se fusionan y se vuelven grandes. El hidrógeno se choca y nace el hélio. Esta reacción nuclear (lucha y explosión constante) producirá la energía de la que se alimentará la estrella a lo largo de su vida aportando una fuente constante de luz y calor. Brilla por sí sola y genera su propio calor: lo que hace que una estrella sea una estrella. Si hay fusión hay estrella. Después de su nacimiento la vida de una estrella será una lucha constante, una guerra sin cuartel contra la gravedad.


La gravedad le da vida inicialmente pero luego quiere destruirla. La gravedad nunca se da por vencida, quiere unirlo todo. Por lo tanto, para que una estrella tenga una vida duradera ha de hallar una manera de luchar contra la gravedad. Para luchar contra esta es necesario encontrar una fuerza que actúe en dirección opuesta a la gravedad.
Así, la fusión nuclear facilita la cuerda en forma de presión. El calor hace que todas las partículas de la estrella se muevan con rapidez hacia afuera, lo cual produce una presión que ayuda a la estrella resistir la gravedad. La fuerza interior es igual a la exterior ejercida por la gravedad. Así que la estrella puede seguir donde está. La mayor parte de la vida de la estrella transcurrirá en este estado de equilibrio. Esta es la fase llamada secuencia principal. En esta se encuentra el sol y por eso nos aporta la misma cantidad de energía casi todos los días, haciendo la vida posible.
Nuestro sol en su secuencia principal
No todas las estrellas en la secuencia principal son iguales. Algunas son más pequeñas y frías, otras más grandes y calientes. El grado de calor del cuerpo está relacionado al color que emite. Mientras más calor es más azul o ultravioletas, las estrellas más frías emiten luz más rojas. Las enanas rojas son más pequeñas y frías que el sol, siendo el tipo más común del universo. Pero no las vemos tanto.  Por otro lado, las grandes y azules son más calientes y grandes que el sol y hasta 10 000 veces más luminosas.
Enana Roja
El tamaño sí importa. La masa es un factor fundamental en la historia de las estrellas. Las más masivas tienen vidas más cortas. Estas tienen más combustible, pero lo gastan en mayores cantidades también. (Acá entra la metáfora del black Jack en el documental.) Cuando mayor es la masa, mayor será la temperatura, la presión, la velocidad de fusión, todo se acelera en proporción a la masa. Es un cálculo simple, depende del combustible disponible y de la tasa de transformación. Las estrellas más grandes viven de prisa, derrochan energía, van a pecho descubierto. Una estrella masiva puede morir en un millón de años. Pero las más pequeñas pueden durar hasta billones de años.
Gigante azul
No obstante, ninguna estrella puede continuar en la secuencia principal indefinidamente. Dicha fase solo dura mientras la estrella tiene combustible, cuando este se agota, cesa la fusión y la gravedad gana. La gravedad nunca abandona. Sino lucha contra la gravedad, le espera la muerte, un cataclismo. El tamaño de una estrella no solo afecta su longevidad sino también determina su muerte. Las estrellas masivas terminan en una violenta explosión, mientras las más pequeñas están condenadas a consumirse lentamente.
Cuando se acabe el hidrógeno se acabará la fusión y la gravedad ganará otra vez aplastando la estrella. Para sobrevivir necesitará una nueva fuente de energía. Tiene Helio a mano, pero para quemarlo la temperatura del núcleo debe ser 10 veces superior. Cuando más pesado es el elemento molecular, más temperatura y fuerza de choque se requiere para llevar a cabo la fusión que libere la energía. Pero a medida que se contrae, la estrella recibe ayuda de la naturaleza, el núcleo se sobrecalienta gracias a la misma presión gravitatoria que trata de aplastarla. A los 100 millones de grados puede convertir el helio en carbón en una jugada arriesgada por la supervivencia.
Pero esta lucha es solo para retrasar lo inevitable que es irse a pique. Para una estrella lo inevitable es la muerte. Las reservas de helio se consumen muchísimo más rápido. Y luego pasa a quemar carbón. Esto ocurre en el último 10% de la vida de la estrella. El enorme calor provocado por la combustión de helio hace que las capaz exteriores de la estrella se hinchen. En este punto la atmósfera exterior de la estrella será contenida de forma tan débil por la gravedad que comenzará a evaporarse. En una serie de, lo que el doctor denomina, eructos cósmicos, expulsará las capaz exteriores de gases que la gravedad contiene a duras penas. Así se irán al exterior algunas masas de gas iluminadas por la caliente estrella central provocando el fenómeno de nebulosas planetarias, bellas masas brillantes de gas en torno al núcleo agonizante del sol.
Sin la fuerza interior del núcleo estelar, la gravedad se hace con el control. La estrella empieza a desplomarse sobre sí misma, como un alpinista que no tiene más fuerza para agarrarse. Su posibilidad es encontrar una saliente en la roca sobre la cual pararse. El saliente es como un apoyo que le permite enfrentar la gravedad sin tener que usar energía. Algunas estrellas encuentran un gran punto de apoyo como esto en los electrones, minúsculas partículas cargadas negativamente. Estos no se gustan nada los unos a los otros y no se les puede comprimir. Cuando se intenta comprimirlos, la presión de los mismos puede enfrentar la gravedad como hacía la fusión del hidrógeno. Así se sostiene la estrella. Cuando la estrella se ha comprimido tanto como el tamaño de la tierra, la presión producto de la degeneración de electrones se hace con el control. La gravedad ya no puede seguir contrayendo la estrella. Pera esta se enfría hasta convertirse en un extraño remanente estelar conocido como enana blanca, como la sirio B, que se distingue a duras penas de la estrella sirio A, la más brillante del firmamento.
La Sirio A, la más brillante en nuestro firmamento













sábado, 3 de septiembre de 2016

Es tiempo de que el hombre plante la semilla de su más alta esperanza.

     Yo amo a los grandes despreciadores, pues ellos son los grandes veneradores, y flechas
del anhelo hacia la otra orilla.
     [...]
     Yo amo a quien vive para conocer, y quiere conocer para que alguna vez viva el superhombre. Y quiere así su propio ocaso.
     Yo amo a quien trabaja e inventa para construirle la casa al superhombre y prepara para
él la tierra, el animal y la planta: pues quiere así su propio ocaso.
     Yo amo a quien ama su virtud: pues la virtud es voluntad de ocaso y una flecha del anhelo.
     Yo amo a quien no reserva para sí ni una gota de espíritu, sino que quiere ser íntegramente
el espíritu de su virtud: avanza así en forma de espíritu sobre el puente.
     Yo amo a quien de su virtud hace su inclinación y su fatalidad: quiere así, por amor a su
virtud, seguir viviendo y no seguir viviendo.
     Yo amo a quien no quiere tener demasiadas virtudes. Una virtud es más virtud que dos,
porque es un nudo más fuerte del que se cuelga la fatalidad.
     Yo amo a aquel cuya alma se prodiga, y no quiere recibir agradecimiento ni devuelve
nada: pues él regala siempre y no quiere conservarse a sí mismo18.
     Yo amo a quien se avergüenza cuando el dado, al caer, le da suerte, y entonces se pregunta:
¿acaso soy yo un jugador que hace trampas? - pues quiere perecer.
     Yo amo a quien delante de sus acciones arroja palabras de oro y cumple siempre más
de lo que promete
: pues quiere su ocaso.
     Yo amo a quien justifica a los hombres del futuro y redime a los del pasado: pues quiere
perecer a causa dé los hombres del presente.
     Yo amo a quien castiga a su dios porque ama a su dios19: pues tiene que perecer por la
cólera de su dios.
     Yo amo a aquel cuya alma es profunda incluso cuando se la hiere, y que puede perecer a causa de una pequeña vivencia: pasa así de buen grado por el puente.
     Yo amo a aquel cuya alma está tan llena que se olvida de sí mismo, y todas las cosas están dentro de él: todas las cosas se transforman así en su ocaso.
     Yo amo a quien es de espíritu libre y de corazón libre: su cabeza no es así más que las
entrañas de su corazón, pero su corazón lo empuja al ocaso.
     [...]
     Cuando Zaratustra hubo dicho estas palabras contempló de nuevo el pueblo y calló: «Ahí están», dijo a su corazón, «y se ríen: no me entienden, no soy yo la boca para estos oídos.
     ¿Habrá que romperles antes los oídos, para que aprendan a oír con los ojos? ¿Habrá que atronar igual que timbales y que predicadores de penitencia? ¿O acaso creen tan sólo al que balbucea?
     Tienen algo de lo que están orgullosos. ¿Cómo llaman a eso que los llena de orgullo? Cultura lo llaman, es lo que los distingue de los cabreros.
     Por esto no les gusta oír, referida a ellos, la palabra desprecio. Voy a hablar, pues, a su orgullo.
     Voy a hablarles de lo más despreciable: el último hombre».
     Y Zaratustra habló así al pueblo:
     Es tiempo de que el hombre fije su propia meta. Es tiempo de que el hombre plante la semilla de su más alta esperanza.
     Todavía es bastante fértil su terreno para ello. Mas algún día ese terreno será pobre y manso, y de él no podrá ya brotar ningún árbol elevado.
     ¡Ay! ¡Llega el tiempo en que el hombre dejará de lanzar la flecha de su anhelo más allá del hombre, y en que la cuerda de su arco no sabrá ya vibrar!
     Yo os digo: es preciso tener todavía caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina. Yo os digo: vosotros tenéis todavía caos dentro de vosotros.
     ¡Ay! Llega el tiempo en que el hombre no dará ya a luz ninguna estrella. ¡Ay! Llega el tiempo del hombre más despreciable, el último hombre.


Así habló Zaratustra. (2014: 50-52)











La hora del gran desprecio


  Porque nunca es tarde para superarse:

     […]
        El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo?
     Todos los seres han creado hasta ahora algo por encima de sí mismos: ¿y queréis ser
vosotros el reflujo de ese gran flujo y retroceder al animal más bien que superar al hombre?

     
     […]

     ¡Yo os conjuro, hermanos míos, permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os
hablan de esperanzas sobre terrenales! Son envenenadores, lo sepan o no.
     Son despreciadores de la vida, son moribundos y están, ellos también, envenenados, la
tierra está cansada de ellos: ¡ojalá desaparezcan!
      En otro tiempo el delito contra Dios era el máximo delito,
[…]. ¡Ahora lo más horrible es delinquir contra la tierra y apreciar las entrañas de lo inescrutable más que el sentido de la tierra!
     En otro tiempo el alma miraba al cuerpo con desprecio: y ese desprecio era entonces lo
más alto: - el alma quería el cuerpo flaco, feo, famélico. Así pensaba escabullirse del
cuerpo y de la tierra.
     Oh, también esa alma era flaca, fea y famélica: ¡y la crueldad era la voluptuosidad de
esa alma!
     Mas vosotros también, hermanos míos, decidme: ¿qué anuncia vuestro cuerpo de vuestra
alma? ¿No es vuestra alma acaso pobreza y suciedad y un lamentable bienestar?


     […]
     ¿Cuál es la máxima vivencia que vosotros podéis tener? La hora del gran desprecio. La
hora en que incluso vuestra felicidad se os convierta en náusea y eso mismo ocurra con
vuestra razón y con vuestra virtud.
      La hora en que digáis: «¡Qué importa mi felicidad! Es pobreza y suciedad y un lamentable
bienestar. ¡Sin embargo, mi felicidad debería justificar incluso la existencia!»
     La hora en que digáis: «¡Qué importa mi razón! ¿Ansía ella el saber lo mismo que el
león su alimento? ¡Es pobreza y suciedad y un lamentable bienestar!»
     La hora en que digáis: «¡Qué importa mi virtud! Todavía no me ha puesto furioso. ¡Qué
cansado estoy de mi bien y de mi mal! ¡Todo esto es pobreza y suciedad y un lamentable
bienestar!»
     La hora en que digáis: «¡Qué importa mi justicia! No veo que yo sea un carbón ardiente.
¡Mas el justo es un carbón ardiente!» La hora en que digáis: «¡Qué importa mi compasión!
¿No es la compasión acaso la cruz en la que es clavado quien ama a los hombres?
Pero mi compasión no es una crucifixión.»
     ¿Habéis hablado ya así? ¿Habéis gritado ya así? ¡Ah, ojalá os hubiese yo oído ya gritar
así!
     ¡No vuestro pecado - vuestra moderación es lo que clama al cielo, vuestra mezquindad
hasta en vuestro pecado es lo que clama al cielo!
     ¿Dónde está el rayo que os lama con su lengua? ¿Dónde la demencia que habría que
inocularos?
      Mirad, yo os enseño el superhombre: ¡él es ese rayo, él es esa demencia!





Así habló Zaratustra. (2014: 47-48)



martes, 30 de agosto de 2016

Corto, mediano y largo plazo

Amigos de estilo:

La reunión del último cónclave celebrado en agosto en Cusco-Perú se encargó de trazar en detalle los pasos a seguir por la constelación. Estos implican el logro de ciertas metas al corto, mediano y largo plazo. Por encargo de los miembros asistentes al cónclave se dejarán manifiestos acá, de forma breve, tales contemplaciones.


Corto plazo
  1. Iniciarse en la aventura de llegar a ser nuestra propia estrella danzarina.
  2. Expandir el mensaje y unir a más amigos de estilo. Así, extender y consolidar el cuerpo de la constelación de estrellas danzarinas.
  3. Crear una atmósfera social y cultural donde se comprenda que el paraíso es un estilo de vida. Así, lograr que la gente puede sentirse cómoda y motivada a seguir su instinto y vocación interior, permitiendo entonces el desarrollo de su propio potencial y capacidad.
Mediano plazo

  1. Fortalecer y organizar la constelación, entendiéndola como la gente que vive en el viaje de ser su propia estrella danzarina, comparte los objetivos y respeta los 8 bloques de principios.
  2. Estabilizar un ambiente de lealtad, respeto y apoyo entre la gente de la constelación.
  3. Apreciar la formación de lazos internos según las afinidades y talentos personales de la gente de la constelación. Esto se lleva a cabo por voluntad personal, pero en un ejercicio constante de descubrimiento e introspección.
  4. Darle vida a las diferentes agrupaciones que surgen del riquísimo cuerpo de recurso humano de la constelación: asociaciones, colectivos, clanes y grupos de artistas, atletas, intelectuales, hombres de negocios, políticos, activistas, entre muchos otros más.
  5. De vital importancia resultará la creación de tres agrupaciones: La Occa, el Partido Republicano de la Gran Cordillera y la Corporación Equilibrio. El primero es un cuerpo de profundización filosofía, moral y sabiduría. El segundo es un partido político. El tercero es una fuerza económica.
Largo plazo

  1. Ser un estamento social reconocido, valorado, ejemplar e influyente en el país.
  2. Ubicarnos en los espacios estratégicos y poder de la estructura social para participar en ella.
  3. Expandir y fortalecer a nivel nacional la atmósfera, los objetivos y los principios de la constelación.
  4. Construir los sistemas moral, político, económico, social y cultural que superen las lamentables condiciones y problemas actuales de nuestra sociedad (e incluso a nivel mundial). Así, superar el subdesarrollo, la pobreza, la mediocridad y el daño medioambiental que nos aflige.
  5. Permitir el florecimiento de los diversos y coloridos estilos de vida que tanto social como personalmente se desarrollan en relación a los diferentes grupos humanos y sus territorios, historia, contextos, etc.
  6. Hacer del Perú un país poderoso, ejemplar, sano, justo, feliz, talentoso y en equilibrio frente a sí mismo y la madre naturaleza.

lunes, 29 de agosto de 2016

Sobre el último hombre

Prólogo de Zaratustra. (2014: 52-54)

  Y Zaratustra habló así al pueblo:
  Es tiempo de que el hombre fije su propia meta. Es tiempo de que el hombre plante la semilla de su más alta esperanza.
  Todavía es bastante fértil su terreno para ello. Mas algún día ese terreno será pobre y manso, y de él no podrá ya brotar ningún árbol elevado.
  ¡Ay! ¡Llega el tiempo en que el hombre dejará de lanzar la flecha de su anhelo más allá del hombre, y en que la cuerda de su arco no sabrá ya vibrar!
  Yo os digo: es preciso tener todavía caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina. Yo os digo: vosotros tenéis todavía caos dentro de vosotros.
  ¡Ay! Llega el tiempo en que el hombre no dará ya a luz ninguna estrella. ¡Ay! Llega el tiempo del hombre más despreciable, el incapaz ya de despreciarse a sí mismo.
  ¡Mirad! Yo os muestro el último hombre.
  “¿Qué es amor? ¿Qué es creación? ¿Qué es anhelo? ¿Qué es estrella?” - así pregunta el último hombre, y parpadea.
  La tierra se ha vuelto pequeña entonces, y sobre ella da saltos el último hombre, que todo lo empequeñece. Su estirpe es indestructible, como el pulgón; el último hombre es el que más tiempo vive.
  “Nosotros hemos inventado la felicidad” - dicen los últimos hombres, y parpadean.
  Han abandonado las comarcas donde era duro vivir: pues la gente necesita calor. La gente ama incluso al vecino y se restriega contra él: pues necesita calor.
  Enfermar y desconfiar considéranlo pecaminoso: la gente camina con cuidado. ¡Un tonto es quien sigue tropezando con piedras o con hombres!
  Un poco de veneno de vez en cuando: eso produce sueños agradables. Y mucho veneno al final, para tener un morir agradable.
  La gente continúa trabajando, pues el trabajo es un entretenimiento. Mas procura que el entretenimiento no canse.
  La gente ya no se hace ni pobre ni rica: ambas cosas son demasiado molestas. ¿Quién quiere aún gobernar? ¿Quién aún obedecer? Ambas cosas son demasiado molestas.
  ¡Ningún pastor y un solo rebaño! Todos quieren lo mismo, todos son iguales: quien tiene sentimientos distintos marcha voluntariamente al manicomio.
  “En otro tiempo todo el mundo desvariaba” - dicen los más sutiles, y parpadean.
  Hoy la gente es inteligente y sabe todo lo que ha ocurrido: así no acaba nunca de burlarse. La gente continúa discutiendo, mas pronto se reconcilia - de lo contrario, ello estropea el estómago. La gente tiene su pequeño placer para el día y su pequeño placer para la noche: pero honra la salud.
  “Nosotros hemos inventado la felicidad” - dicen los últimos hombres, y parpadean. -

  Y aquí acabó el primer discurso de Zaratustra, llamado también «el prólogo»: pues en este punto el griterío y el regocijo de la multitud lo interrumpieron. «¡Danos ese último hombre, oh Zaratustra, - gritaban - haz de nosotros esos últimos hombres! ¡El superhombre te lo regalamos!. Y todo el pueblo daba gritos de júbilo y chasqueaba la lengua. Pero Zaratustra se entristeció y dijo a su corazón:
  No me entienden: no soy yo la boca para estos oídos. Sin duda he vivido demasiado tiempo en las montañas, he escuchado demasiado a los arroyos y a los árboles: ahora les hablo como a los cabreros.   Inmóvil es mi alma, y luminosa como las montañas por la mañana. Pero ellos piensan que yo soy frío, y un burlón que hace chistes horribles.
  Y ahora me miran y se ríen: y mientras ríen, continúan odiándome. Hay hielo en su reír.

Estrellas Danzarinas


Inspiración
¨Todo hombre y toda mujer es una estrella¨. El libro de la Ley (Thelema) - Aleister Crowley (1904: 3).
¨Sin música la vida sería un error¨. Crepúsculo de los Ídolos - Nietzsche. (2014: 6)
¨Yo no creería más que en un dios que supiese bailar¨. Así habló Zaratustra - Nietzsche (2014: 90).
¨Yo os digo: es preciso tener todavía caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina. Yo os digo: vosotros tenéis todavía caos dentro de vosotros. ¡Ay! Llega el tiempo en que el hombre no dará ya a luz ninguna estrella. ¡Ay! Llega el tiempo del hombre más despreciable, el incapaz ya de despreciarse a sí mismo. ¡Mirad! Yo os muestro el último hombre. “¿Qué es amor? ¿Qué es creación? ¿Qué es anhelo? ¿Qué es estrella?” - así pregunta el último hombre, y parpadea. La tierra se ha vuelto pequeña entonces, y sobre ella da saltos el último hombre, que todo lo empequeñece¨. Así habló Zaratustra - Nietzsche (2014: 52).

Estrellas Danzarinas

Nuestra aventura comienza por lograr que cada uno de nosotros sea su propia estrella danzarina. Esto significa comprender que el paraíso es un estilo de vida, una nueva práctica en la que nuevos sentidos de la existencia nos motivan a vivir en plenitud, buscando ser nuestra mejor versión, hacer de nuestra vida una obra de arte.

Esto implica lo siguiente:

  1. Empezar la aventura de conocernos mejor a nosotros mismos y elevar nuestra autoestima, para lo cual debemos descubrir nuestro instinto o nuestra vocación para seguirlo, explotarlo y aprovecharlo
  2. Comprender los objetivos: 1. Justicia y equilibrio frente al resto y la naturaleza. 2. Que cada persona pueda vivir según su vocación y logre ser su propia estrella danzarina.
  3. Respetar los 8 bloques de principios.
Llevar a cabo satisfactoriamente estas premisas debe hacer de nosotros gente segura de sí misma, sana, fuerte, contenta, y talentosa. Así, la agrupación natural de nosotros como estrellas da vida a la Constelación.


La Constelación de Estrellas Danzarinas

Si cada persona decide hacer de su vida una obra de arte y vivir a su máximo potencial haciendo eso que lleva en su interior consolidaremos un ejército de fuerza, belleza y luz. La gente de la constelación sabrá reconocerse entonces, por decisión y afinidad personal y libre, entre artistas, atlétas, científicos, servidores públicos, amantes de la naturaleza, entre otros. Así, como cuerpo joven y primigenio enseñará con el ejemplo hasta fortalecer la sociedad y la cultura en la cual queremos vivir y nos sintamos orgullosos de pertenecer.







jueves, 18 de agosto de 2016

El manifiesto de la Constelación


MANIFIESTO EQUILIBRIO



Bloque I

El llamado



1. Para lanzar un manifiesto es necesario A,B,C. ¡Ánimo, Belleza, Corazón! O no. El juego es simple: para lanzar un manifiesto se debe poder crear. Y curiosamente yo me dirijo a los creadores, de modo que cuando se encuentren leyendo esta prosa acomodada de obviedad absoluta, irrefutable, podrán probar el propio non plus ultra y sostener que ser creadores es nuestra naturaleza. Podrán darse cuenta de que esta fresca sentencia se asemeja a la vida como un baile prueba la esencia de la naturaleza: el movimiento, el devenir, la muerte, el cambio, la vejez, así como la procreación y el crecimiento. ¡La vida!

2. La constelación de las estrellas, pueblo fuerte y hermoso que no podía vivir sin dejar de danzar y de brillar, dadas las condiciones de la época, encargó a los que suscriben este manifiesto (delegados de los congresos que se irán celebrando en cualquier parte del universo donde una estrella sienta que conseguirá su mejor desarrollo) que redactaran y publicaran un programa detallado de los nuevos estilos de vida que sea a la vez teórico y práctico. Tal es el origen de este manifiesto, cuyo manuscrito fue enviado a Lima un tiempo antes de las revoluciones.

3. Un fantasma recorre Europa y el resto del mundo: el fantasma desolador de vidas sin sentido, de la confusión y la falta de orientación hacia el futuro y el presente mismo. Y en lugar de enfrentarlo, una Santa Alianza se lleva a cabo para frustrar, enfermar, debilitar y seguir engañando a los hombres. ¿Que acaso no se está destruyendo el planeta y la vida saludable que alguna vez floreció en él? ¿Se negará que el ser o el hacer parezcan importar tan poco frente al tener? ¿Qué hace que sacrifiquemos nuestros sueños, nuestras vocaciones, nuestras virtudes, nuestros instintos por vidas que no queremos vivir, por psicólogos que no saben qué decir ni necesitamos escuchar?

4. De aquí resulta una doble enseñanza: A) Hay intenciones perversas y voluntades estúpidas que sacan provecho al opacar, corromper y enfermar el mundo. B) Ha llegado el momento de que llevemos al máximo nuestro potencial, que nuestro resplandor contagie y dé salud, energía, fuerza y belleza a todo nuestro rededor. ¿Acaso aún no saben? Todo hombre y toda mujer es una estrella.

5. Para nosotros, el placer por lo nuevo, por el movimiento, por la sorpresa, por la aventura revela un instinto que disfruta y quiere enriquecer la vida. Y el amor… el poder de amar cabalmente es signo positivo de afirmación, acción y creación. Esta necesidad, este instinto, ¡jamás debe envejecer! Por eso y por lo mismo somos artistas y danzarines. Algunos incluso no dudan en decir que sin música la vida sería un error, otros no temen afirmar que no creerían más que en un dios que supiese bailar. ¿Acaso aún no saben? Hasta los cuerpos celestiales del universo cantan. ¿Acaso aún no sienten? Así como en ellos, hay tanto de divino en cada uno de nosotros.

6. Hermanos, hermanas, muchas veces nos han tratado con desprecio. La naturaleza, hermosura de madre y de hogar,  también ha sido y es despreciada. A la vida misma se la desprecia, se la desperdicia. Podemos arrojar varias razones y casi todas tendrán algo de verdad si preguntamos ¿por qué? Sin embargo, quizás solo se ha estado confundido o desesperado, puede ser que se ha estado desorientado, puede que sea el costo de creer en paraísos equivocados. O quizás no hemos sabido amar lo suficiente. Quizás se ha sido demasiado débil como para dejarse vencer por la envidia, el resentimiento, el dolor, la impaciencia, la injusticia. ¿Cuántas veces se ha creado desde ahí? ¿Cuánta venganza se ha empozado en los corazones humanos?, ¿cuántas veces se ha permitido incendiar nuestro mundo de sangre y espírales viciosas de odio? Pero ¿qué?, ¿acaso eso significa que somos demonios o que somos malos? ¡Es hora de confesar que no! Hay que ser prudentes y guardarse de hacer a la humanidad responsable de las enfermedades que han afligido su espíritu. Hemos cometido y seguiremos cometiendo errores,  pero por eso ¿debemos castigarnos perpetuamente, por eso debemos traicionarnos a nosotros mismos y a la naturaleza y a la vida? Muchas formas de vida existen, pero hay algo de divino en la nuestra. Perdonar, por ejemplo. Para esto hay que ser fuertes, nunca hay que rendirnos intentando ser nuestra mejor versión.

7. Ser nuestra mejor versión: este es el objetivo. Lo necesario, ¡y lo más importante!, es un ambiente y gente que nos motive a eso, y no tantas reglas frías o impedimentos abusivos que nos moldeen a un modelo estándar de engatusada procedencia. Para esto toca crear una nueva atmósfera, luchar y quebrar barreras, cambiar reglas de juego y revisar el mismo suelo, los fundamentos de todo por sobre lo cual vamos a construir nuevamente. Pues no solo muchas veces nos han tratado con desprecio, sino que incluso nos han concebido como algo feo o enfermo. En algún libro popular se dice que todos los seres humanos nacen con una naturaleza pecaminosa, son totalmente depravados y necesitan un salvador del pecado (Romanos 3:23; Romanos 5:12; Salmo 51:5; Efesios 2:1). Incluso se atreve a negar que la humanidad tenga dentro de sí misma la capacidad de la perfección moral (1ª Juan1:8-10, Romanos 1:18-25). En otros aparatos más arquitectónicamente sutiles, pero inspirado de lo mismo, se enseña que el hombre no es pecaminoso, sino sólo "maleducado e imperfecto por naturaleza¨. A veces más astutos dicen cosas como que ¨la humanidad posee la capacidad de pasar de la imperfección hacia la perfección total. La perfección moral y espiritual se encuentra dentro de los hombres y las mujeres¨. ¡Pero atención a esta Perfección! Inventan esperanzas falsas e ídolos fríos con lenguajes agradables: ese es su trampa conscientemente concebida. Así se quieren apoderar de tu alma introduciéndote la idea de la perfección total, la perfección moral, pues luego se atreven a decirte que no eres perfecto hasta que tú hagas o seas como ellos quieren. Así buscan ser los buenos y los justos.

8. Estamos acá para modificar gritando a los cuatro vientos las concepciones del ser humano como algo perverso, enfermo, malo. Somos espíritus jóvenes, generosos de tanta abundancia, sinceros y veraces de tanta valentía, justos de tanta sensibilidad y afirmamos que ellos son los perversos, los enfermos y los malos. Son ellos quienes quieren vernos así para que al hacernos sentir culpables, insuficientes y mediocres nos abandonemos a nosotros mismos hasta seguirlos y obedecerlos. Cuatro vientos nos escuchan: nosotros somos vida, somos buen resultado de constantes y repetidos intentos de la naturaleza por expandir y empoderar la existencia de la vida, la salud, la fuerza, la belleza. ¿Acaso aún no vemos? ¡Hay tanta sabiduría en la naturaleza, hay tanta sabiduría en los cuerpos! Una voluntad de afirmación, de poder y de superación conecta nuestra existencia con los misterios más profundos del universo. Muchas intenciones han querido y querrán vernos enfermos, mustios, aborreciéndonos a nosotros mismos, llenos de odio contra los impulsos que incitan a vivir, llenos de sospechas contra todo lo que llegar a ser fuerte y feliz. Antes lo han logrado. Pero ahora sabemos: somos estrellas, somos buen resultado, somos creadores y divinos. Así que iremos cantando e irradiando energía como esos colosos celestiales que vencen toda oscuridad: ¡vivir a nuestro máximo potencial!, ¡ser nuestra propia estrella danzarina!, ¡luchar sin rendirse por ser nuestra mejor versión!

9. ¿Acaso aún no saben? Todo es juego. Y esta vida, entre todos los juegos es la soberana, es el gran juego. ¡Cuánta confusión ha traído esto! ¡Cuánta seriedad convertida en pesadez, cuánta irritación e hígados inflamados convertidos en perversión, crueldad, encarnizamiento! Hay algo que sabemos muy bien, ocurre como en el amor: el que se pica pierde. No obstante, hay algo que en casos no logramos comprender: ¿quién gana? Algunos hinchados de hibris se convencen y quieren convencer al resto de que gana el que tiene más, quien derrota a otros; otros se dejan seducir y creen que hay que estar encima de todos, hay que ser el más poderoso, el más fuerte, el más hermoso, el más despiadado o el más bueno, el más compasivo, el más perfecto!... Tomen aire, llenen el pecho de aire puro y serenidad. En el gran juego, que a veces parece un laberinto de paradojas, un espejo de la confusión, gana quien encuentra su lugar y su equilibrio. Hay un espacio en el cual nuestras necesidades y nuestras capacidades se relacionan en armonía a favor de nuestra comodidad y como condición para nuestro máximo potencial. Ir tras su búsqueda: no hay aventura más genial. ¿Acaso solo buscamos la felicidad? Vivir a nuestro gusto, vivir para encontrarnos a nosotros mismos y a lo que amamos: este es un viaje lleno de posibilidades. ¿Quién dijo que no es necesario? Nosotros decimos: ¿necesario? ¡Esto es lo que queremos!, ¡por esto vamos a pelear!

10. Alguna vez un gran simbolista intentó decir que el reino de los cielos es un estado del corazón, no una cosa que advierte en la tierra o después de la muerte. Intentó decir que la felicidad o el paraíso no son mundos prometidos ni están sujetos a condiciones, sino que es la única realidad, un estado de ánimo que se proyecta en una nueva práctica, en una conducta distinta. Hermosos mensajes convertidos en una gran ironía. No se confunde el ser que entiende que lo que se puede llamar felicidad o paraíso está en nuestra actividad, nuestra acción, que está en nuestro baile, que nuestro paraíso está en nuestro estilo de vida. La práctica de la vida es la que hace que el hombre se sienta bienaventurado y divino. Nuestro reino no es cosa esperada, no tiene un ayer ni un mañana, no debe llegar dentro de mil años. Nuestro reino es ahora y está en esta energía que te hace querer mover los músculos y brillar y bailar. Mil paraísos para mil jugadores. Dogmas, fanatismos, censuras, reglas frías y manipuladoras… Queridos espíritus libres: hay tanto contra lo que vamos a luchar.

11. Otra cosa que se intentó decir: el reino de los cielos pertenece a los niños. Se ha intentado decirlo de tantas formas y desde tantos rincones. Aún no lo hemos comprendido: todos los hombres son niños. A veces lo olvidamos: la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. La verdadera patria del hombre es su infancia. Ya es hora de aprender a aprender de los niños, es hora de reencontrarnos y alcanzar esta gran transformación. Inocencia es el niño y un nuevo comienzo, un primer movimiento, un santo decir ¡sí! No creas que es coincidencia. La vida es el gran juego. ¿Acaso aún no lo descubres? Es hora de empezar a jugar.

12. Somos estrellas, artistas, guerreros, somos niños que quieren jugar. Un pueblo fuerte y hermoso inicia como una constelación de estrellas danzarinas. Y esta constelación de luz y salud propone un juego: hacer de nuestras vidas obras de arte. Ya se ha dicho. Las obras de arte nacen siempre de quien ha afrontado el peligro, de quien ha ido hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede rebasar. Cuanto más se ve, más propia, más personal, más única se hace una vida. Enriquecerse de experiencias, liberarse de prejuicios y de venganzas, aventurarse al encuentro de uno mismo, disfrutar cada detalle desde las cosas más simples hasta las más complejas de este rico mundo: vamos a hacer de nuestras vidas obras de arte. Alguien pregunta por ahí ¿qué pasa si el paraíso de uno se vuelve el infierno del otro? Es una pregunta importante, tanto que se la ha temido con furor y miles de barreras hemos puesto entre nosotros y el resto, entre un cuerpo y la naturaleza. ¿Cuántas cadenas y cárceles hemos construido alrededor buscando seguridad, cuántos intentos de debilitar al resto para que no sean amenazas? Ciertamente, la existencia es un camino a través del cual se sufrirá y se padecerá, en ocasiones la vida nos pondrá de rodillas con la boca seca, la refri vacía y la cabeza desesperada. Pero para nosotros, espíritus libres, esto es parte del desafío, y sabemos valorar más la victoria en la dificultad. Frente a tantas cadenas y cárceles y jaulas de hierro limitantes nosotros elegimos la salud y la fuerza para volver a ponernos de pie, para seguir peleando. Frente a los envidiosos y resentidos nosotros elegimos la confianza en nosotros y la naturaleza, el amor que perdona y eleva, la pasión que da sentido y libera. Frente a los que se esconden, miran de lejos sentados y encorvados juzgando, acusando, difamando nosotros elegimos el movimiento, la frescura, el baile. ¿Acaso aún no se dan cuenta? Nadie dijo que iba a ser fácil, lo que decimos es que será de la putamadre! Así, poco a poco y cada vez más… ¡Nos dirán el pueblo del arte, del conocimiento y la filosofía! ¡Nos dirán el pueblo de la danza y la música! ¡Nos reconocerán como el pueblo de los deportes y la salud! ¡El pueblo de la belleza! Todo cuanto respire de nuestro aire brillará, pero no como el oro, ¡sino como el sol!



Bloque II

El despliegue de las estrategias

Sea manifiesta una primera explicación sobre la constelación: empezar a vivir para convertir nuestra vida en una obra de arte, empezar a estudiar y trabajar por reconocer nuestro instinto, nuestra vocación, y así desarrollar nuestro máximo potencial es, para nosotros, un estilo de vida. Esta es una práctica que nos inicia en lograr ser nuestra propia estrella danzarina. Luego: la comunicación y comunión entre todos estos felices, inspirados, sanos y fuertes individuos creará el cuerpo radiante que enseñará, con ejemplo, a extender estos estilos y esta atmósfera. La formación de esta constelación será, así, el primer cuerpo de toda una energía rejuvenecedora. Este diverso y talentoso grupo de gente bajo el nombre de constelación de estrellas danzarinas será la fuente enorme de recursos humanos a partir de la cual se desarrollarán las ideas, valores, principios, metas y prácticas que nos convertirán en una sociedad a la cual nos sintamos orgullosos y agradecidos de pertenecer.

1.      Queremos conocer, comprender y difundir la consciencia de que el paraíso que vamos a construir es una práctica diaria que se desarrolla en la creación de nuevos sentidos de la existencia, así como en la transformación y despliegue de actitudes que enriquezcan cada aspecto de la realidad, permitiendo disfrutar de la vida y sus detalles con mayor plenitud. Es decir, comprender que nuestro paraíso es un estilo de vida.

2.      Queremos hacer más extenso y vigoroso el ambiente que promueva la creación de tales sentidos, actitudes y estilos de vida. Este ambiente y esta atmósfera somos nosotros mismos. Lograr así que quienes emprendamos la aventura de encontrar nuestro equilibrio, ser nuestra mejor versión y desarrollar al máximo nuestro potencial tengamos la inspiración y la seguridad de que no estamos solos, sino todo lo contrario: somos el cuerpo naciente de todo un nuevo pueblo que será amigo y ejemplo vivo de los demás.

domingo, 31 de julio de 2016

Los 8 bloques de principios

Por hora iré publicando los puntos centrales de los ocho bloques.

1. Venerar la salud y el cuerpo
2. Amarse a uno mismo
3. Vivir en verdad y honestidad
4. Vivir en equilibrio con uno y la naturaleza toda
5. Ser justo y respetuoso 
6. Valorar la actividad, el esfuerzo y el trabajo
7. Vivir y valorar la gratitud
8. Ser fuerte y luchar contra la envidia, el resentimiento y el odio.