sábado, 3 de septiembre de 2016

Así comenzó el descenso (2)

     ¡Hay del inicio del descenso!:


      No me es desconocido este caminante: hace algunos años pasó por aquí. Zaratustra se llamaba; pero se ha transformado.
     Entonces llevabas tu ceniza a la montaña: ¿quieres hoy llevar tu fuego a los valles? ¿No temes los castigos que se imponen al incendiario?
     Sí, reconozco a Zaratustra. Puro es su ojo, y en su boca no se oculta náusea alguna*. ¿No viene hacia acá como un bailarín?
     Zaratustra está transformado, Zaratustra se ha convertido en un niño, Zaratustra es un
despierto: ¿qué quieres hacer ahora entre los que duermen?
     En la soledad vivías como en el mar, y el mar te llevaba. Ay, ¿quieres bajar a tierra?
Ay, ¿quieres volver a arrastrar tú mismo tu cuerpo?
     Zaratustra respondió: «Yo amo a los hombres.»

     ¿Por qué, dijo el santo, me marché yo al bosque y a las soledades? ¿No fue acaso porque
amaba demasiado a los hombres?
     Ahora amo a Dios: a los hombres no los amo. El hombre es para mí una cosa demasiado
imperfecta. El amor al hombre me mataría.
     Zaratustra respondió: «¡Qué dije amor! Lo que yo llevo a los hombres es un regalo.»
     […]
     «No, respondió Zaratustra, yo no doy limosnas. No soy bastante pobre para eso.»
     […]
     «¿Y qué hace el santo en el bosque?», preguntó Zaratustra. El santo respondió: Hago
canciones y las canto; y, al hacerlas, río, lloro y gruño: así alabo a Dios.
     Cantando, llorando, riendo y gruñendo alabo al Dios que es mi Dios. Mas ¿qué regalo
es el que tú nos traes?
     Cuando Zaratustra hubo oído estas palabras saludó al santo y dijo: «¡Qué podría yo daros
a vosotros! ¡Pero déjame irme aprisa, para que no os quite nada!» -Y así se separaron,
el anciano y el hombre, riendo como ríen dos muchachos.


Así habló Zaratustra. (2014: 45-46)

*La pureza de los ojos y la ausencia de asco en la boca son atributos de Zaratustra a los que se hace referencia en numerosas ocasiones; véase, por ejemplo, en la segunda parte, De los sublimes, y en la cuarta, Elmendigo voluntario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario